El cielo de octubre: Cruzar el Rubicón

Octubre 2026 es un mes de retrospectivas, reajustes y fricciones intensas. Atravesamos la primera mitad de la retrogradación de Venus, la más revoltosa. Hacia fin de mes, Mercurio retrógrado en el mismo signo, lo que refuerza los movimientos excéntricos en Escorpio. Te sugiero ubicar el sector de tu carta natal que corresponde a ese signo, para reconocer los tópicos y los movimientos que te sincronicen con el mes.

El mes arranca con Mercurio en cuadratura a Marte y a Plutón. El 3/10 Venus estaciona retrógrada a 8° de Escorpio, en su antípoda, mientras Marte, desde Leo, se opone a Plutón. Se arma así una doble cuadratura cerrada sobre Venus, dominada por su propio regente, Marte, en posición superior. El 4/10 el Sol, a 11° de Libra, se opone a Saturno, a 11° de Aries, los dos en caída. Es un baldazo de agua fría: un límite que se impone o la necesidad de ponerlo, y un contacto profundo con ánimos melancólicos. Saturno, en su punto más cercano a la Tierra, se ve por estas noches hacia el este.

El 6/10 Venus retrógrada se encuentra con Mercurio a 8° de Escorpio. Es una conjunción muy interesante: anuncios, noticias de alguien del pasado, o una conversación pendiente que actualiza situaciones que necesitan una vuelta de rosca. El 7/10 Marte, en Leo, hace sextil con Urano, en Géminis. Hay asuntos que se ponen en movimiento, o al menos se registra una necesidad de renovación: algo que corte un ciclo que no termina de reciclarse. Conviven con dificultan los gestos de renovar con una atención hacia lo pendiente que es interesante notar.

La Luna nueva del 10/10, a 17° de Libra, es el punto culminante de estas tensiones, que acumulan aflicciones de todo tipo. Coincide además con la cuadratura exacta entre Venus y Marte. La regente de la lunación está retrógrada, exiliada y dominada por Marte. En un nivel, las relaciones se ponen a prueba. En otro, más personal, desconectarnos de Venus implica una pérdida de autoestima y de disfrute que ninguna compensación alcanza a suplir. Esta configuración invita a lidiar con el conflicto y la rivalidad, sobre todo si estamos acorralados en la posición de aceptar lo que podamos conseguir, en lugar de buscar lo que realmente deseamos: aquello que nos afirma. Ambas lunaciones del mes, estarán a disposición de Venus en sus múltiples aflicciones.

Cuando la Luna salga de los rayos del Sol, a partir de 2° de Escorpio, el primer planeta al que aplicará será Venus. Esa conjunción ocurre el 12/10 a 6° de Escorpio, y casi al unísono la Luna activa la cuadratura con Marte. Entre el 6/10 y el 12/10 transitamos entonces una semana en la que los asuntos se ocultan y se desocultan, y en la que se afrontan retrospectivas relevantes.

El 19/10 Venus va a desaparecer del horizonte: la diosa desciende y se despoja. Desde ahí empieza otra fase. El 23/10 el Sol entra en Escorpio y hace cazimi con Venus a 0°. Es el punto medio de la retrogradación y el último cazimi de Venus retrógrada en Escorpio de este ciclo. A partir de acá empieza a vislumbrarse un cambio relevante, un momento de torsión en el ciclo sinódico de Venus: la diosa resurge en su propio domicilio libriano en un sextil con Júpiter, el benéfico mayor, que se encuentra en posición superior. Decía: procesos que comienzan con perturbaciones de todo tipo y encuentran condiciones amables hacia el final.

El 24/10 Mercurio estaciona retrógrado a 20° de Escorpio. El 25/10 Venus vuelve a Libra, y el 29/10 reaparece al amanecer como estrella matutina, con fuerza oriental. La Luna llena del 26/10 en Tauro cuadra a Plutón: una culminación tensa. El 30/10 Mercurio retrógrado cuadra a Marte a 17°58′.

En noviembre las cosas encuentran distensión. Mercurio y Venus estacionan directos casi juntos, el 13/11 y el 14/11. Hacia el 27/11 Venus hace sextil con Júpiter, y el reajuste de octubre puede mostrarse constructivo y reparador. Marte, que transita Leo hasta mayo de 2027, se encuentra con Júpiter y el nodo sur a mediados de noviembre.

En síntesis

Octubre es un mes cargado de aflicciones planetarias: es un mes excéntrico, fuera de lo común y, por eso mismo, tenso y extraordinario. La atención se dirige a los sectores de la carta natal que señalan los signos fijos, centrípetos por excelencia, concentradores de energía, que instalan temas que llegan para quedarse y van al fondo del asunto para gestionarlo desde su raíz.

Se sabe que, donde va la atención, se dirige la energía, y por eso puede encontrarse también esa disparidad: hiperfoco en un asunto, desatención de otro. Lo marciano intensifica estos procesos, concentra la fuerza, la urgencia y la disputa. Lo venusino, que requiere reciprocidad y armonía, queda relegado. Venus, la benéfica tradicional, actúa en tierras extranjeras, dominadas por Marte. El acuerdo y la armonía quedan subordinados a la lógica marciana: las formas compositivas de Venus se afligen y predominan las heroicas de Marte.

En un nivel, las relaciones se ponen a prueba. Pero en otro, más personal, experimentar a Venus desde la aflicción implica una pérdida de autoestima y de disfrute que ninguna compensación, por más elevada y atractiva, alcanza a suplir. Esta configuración invita a lidiar con el conflicto y la rivalidad, sobre todo si se está acorralado en la posición confortable de aceptar lo que se pueda conseguir, en lugar de buscar lo que realmente se desea: aquello que afirma. Demasiados tragos amargos.

La retrogradación, a su vez, invierte la dirección del movimiento e invita a moverse fuera de la caja: volver sobre lo hecho, revisar lo pendiente para renovarse después. Venus va a cambiar de fase: saldrá oriental y matutina, asociada a lo que impulsa la acción y el dinamismo. Ese pasaje ocurrirá mientras cambie de signo, del exilio al domicilio.

Se trata de renovar la esfera de lo venusino y de volver a disponer de recursos que se perciban como propios, auténticos y afirmativos. A simple vista, octubre luce purgante, atravesado por forcejeos diversos y, por eso mismo, liberador también. Como dice Marta Ortiz en sus sabias interpretaciones del I Ching: ¿qué sostienen las manos en medio de la conmoción? La pregunta devuelve la agencia a quien atraviese un octubre convulsionado.

El ciclo luce como un ir a fondo sobre asuntos pendientes para avanzar sin vuelta atrás: habrá que cruzar el Rubicón.

Los pliegues de la trama

El cielo de octubre nos sincroniza con las aflicciones que vamos a trabajar en este taller de ocho sesiones, aplicado a la astrología natal. Un planeta afligido no determina automáticamente experiencias negativas, así como la ausencia de aflicciones no garantiza la dicha. La propuesta es comprender las condiciones en que los planetas entregan sus significados y el gradiente de manifestaciones que se abre ahí.

Vamos a trabajar dignidad esencial y accidental, movimiento y velocidad, combustión, configuraciones con maléficos y aflicciones de la Luna. El taller está dirigido a astrólogos en ejercicio y estudiantes avanzados. Es online vía Zoom y comienza el jueves 15/10 a las 14 hs (Arg).

Si te interesa, contáctame a través de gi.astroconsulta@gmail.com