De la amplia gama de significados esenciales de Júpiter diremos que representa los partos, los nacimientos, todo aquello que procrea y prolifera. También el amor erótico, las alianzas, lo abundante y nutricio, la confirmación de lo bueno, las garantías, aquello que afirma y respalda. Es la fe que cohesiona y liga a una comunidad, lo que confirma y estabiliza, lo que da testimonio y dice que sí. Los académicos, los eruditos y los estudiantes universitarios están significados por Júpiter.
Cuando Júpiter se encuentra afligido, estos significados esenciales y promesas jupiterianas quedan suspendidos o alterados: prevalece la inequidad, la concentración, la contracción; la fe se vuelve superstición, la sabiduría dogma, la protección paternalismo; conviven la desmesura y la pobreza en sus extremos. Si Júpiter estabiliza, su aflicción convoca al caos. Si está afligido, da pero luego quita.
Estos son tiempos en que, a nivel mundial, se habla de un descenso estrepitoso de la tasa de natalidad, de una economía en franca contracción, del tambaleo de la socialdemocracia antes considerado imposible, de una brecha entre hombres y mujeres, masculinidad incel, celibato, etc. El desfinanciamiento y ocaso de las universidades es otra clave contractiva de estos tiempos.
¡Literalidades del símbolo!
Hago propias las palabras del músico Agustín Zannoli: la falta de armonía o disonancia es el conflicto entre un orden y su sombra, entre la promesa de sentido y la irrupción una realidad contraria. Entenderla, alojarla es entender los límites de nuestro pensamiento.


